Las mayúsculas se utilizan principalmente para delimitar los nombres propios, razón por la cual su uso correcto le otorgará elegancia y limpieza a nuestros textos.
Círculo y Punto Ediciones
Mónica Lápez
Las mayúsculas tienen su origen en el alfabeto latino, el cual se extendió por toda Europa gracias al Imperio romano, mientras que las minúsculas surgieron de su forma abreviada debido a la urgencia cada vez mayor para producir textos jurídicos y administrativos.
Las mayúsculas también son llamadas capitales o versales. El primer nombre se debe a que los romanos solían grabar grandes inscripciones en los monumentos que colocaban en las capitales, muchos de los cuales aún podemos apreciar. Un ejemplo es la Columna de Trajano, un modelo de elegancia tipográfica aún imitado. Por su parte, el segundo término se origina en la antigua costumbre tipográfica de componer todos los versos con mayúscula inicial.
Para entender mejor el uso correcto de las mayúsculas, primero repasaremos la terminología editorial concerniente:
Es el tipo de letra que se caracteriza por mantener verticales las astas que van de arriba a abajo y redondeadas sus letras cortas. Algunos editores también las llaman rectas:
<aside> ➡️ → Don Quijote es un personaje de Cervantes.
</aside>
Es el tipo de letra que se caracteriza por mantener todos los caracteres inclinados:
<aside> ➡️ → El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha es una obra de Cervantes.
</aside>
Son nombres de uso común para clasificar personas, seres vivos, cosas o lugares en categorías, tipos, especies, razas, etc., ya que su significado expresa una naturaleza o cualidad distintiva. Se escriben siempre con minúscula: